Por la investigación del síndrome de RETT.

"Porque todas las princesas merecen un final feliz".


martes, 15 de octubre de 2013

GRACIAS


He llorado a mi hija como si la hubiese perdido, como si Dios se la hubiera llevado a su lado y no la viese más, aun lloro, esta enfermedad es dura, son noches de tormentos, de dolor al verla sufrir, es impotencia, es rabia, es enfado y vuelvo a llorar y odiarme por no poder hacer nada. Perdóname cariño.
Mi vida ha muerto en ilusiones por el trabajo o demás cosas superficiales y es de la única de las cosas buena que nos ha traído esta enfermedad, porque ahora mi vida va más lenta al ritmo que Martina nos marca, viendo detalles, viendo milagros y dándonos  lecciones de superación todos los días.
El mismo día que mi hija Martina la diagnosticaron Rett, nació mi princesa Rett y ella  me ha enseñado a no rendirme, a luchar, a creer y ver que podemos conseguir darle un final feliz como se merecen todas las princesas en sus cuentos.
Cuando escribo me quito la armadura tan pesada que llevo y escribo con el alma, me cuesta mucho, me cuesta mucho porque duele pensar todas las cosas bonitas y todos los sueños que se han ido con mi niña.

Pero hoy tengo que hacerlo por ustedes, por todos los que nos ayudáis, por todos los que habéis hecho de Martina vuestra Princesa y lloráis con nosotros y lucháis, Gracias Sara por hacernos de tu familia, por llevarnos en tu mente y en tu corazón, Gracias Pepín por luchar a nuestro lado y darle sentido a la palabra amistad, Gracias José y Triqui por sentir con nosotros, Gracias a los chicos de la túnica por elevar a mi niña como lo hacen a su Virgen, Gracias Melani por existir, por llorar con nosotros por darme la mano y tirar de mí hacia arriba. GRACIAS, GRACIAS a todos que tiráis de este carro. No nos olvidéis no os rindáis os prometo que yo nunca lo haré.