Por la investigación del síndrome de RETT.

"Porque todas las princesas merecen un final feliz".


jueves, 12 de septiembre de 2013

De Princesa a Heroína.



La conocí hace algo más de cinco años, es morena con mirada profunda y alegre, con andares vivarachos, sabiendo que ese gesto es un regalo del cielo no puede evitar llamar la atención. Era, es y será mi Princesa.
 Ella no es Rett, es la superheroína de la casa, tiene el poder de tranquilizar a Martina cuando el silencio de la noche es roto por un quejido de Martina y ella la abraza le pone la mano en la frente y Martina se conecta con ella y se tranquiliza. Cuando llega mama o papa nos da a su hermana y vuelve a su cama con una naturalidad como si eso ya fuese normal en su vida.
Tiene otro poder, es capaz de hacer reír a carcajada a Martina y es muy fuerte nunca se queja cuando a su hermanita le da un bocaito o una torta, sabe que Martina no es consciente y que solo puede agarrarla las manos y poner la otra mejilla ¡¡¡qué grande es mi niña!!!
Recuerdo cuando le explicamos que su hermana era especial y nos dijo que lo sabía y que no pasaba nada que si Martina no podía andar ella la llevaría, se tiró al suelo se puso a su hermana encima y arrastrándose con las manos por el suelo me dijo ves papi así podemos ir las dos.
Es la mejor interpretando las señales, sabe por la mirada cuando su hermana tiene sed y cuando se quiere poner el disfraz de Princesa porque basta un renuncio nuestro para encontrarnos a Martina totalmente disfrazada y nos dice que ella se lo ha dicho con la mirada.
Daniela te haces mayor a pasos de gigante por mi culpa, por pedirte paciencia, madurez, ayuda, pedirte que esperes un poquito, que luego jugamos. Sé cariño, que sufres celos, me di cuenta cuando una vez mientras veíamos los dibus me preguntaste que si tu también eras especial.
Si Daniela, si eres especial, eres mi superheroína, tus palabras, tus gestos, tu risa, tu fuerza, tu nobleza y tu humanidad te hacen la personita más especial que he conocido en toda mi vida eres maestra de la vida dando lecciones de humildad a todo el que rodea.
Perdóname mi amor por no estar a la altura, sé que me perdonaras y que nunca me lo tendrás en cuenta, pero quiero decirle al mundo que sin ti no podríamos con esto, que eres muy muy especial y que ha sido, eres y serás nuestra Princesa. TE QUIERO.