Por la investigación del síndrome de RETT.

"Porque todas las princesas merecen un final feliz".


jueves, 18 de julio de 2013

Martina soy Papá.

Hola cariño, hoy te escribo tragando nudos de desesperación e  intentando volver a levantarme de esta bofetada que nos vuelve a dar nuestra maldita enfermedad. Es muy duro escribirte sabiendo que posiblemente nunca puedas leer, pero sabes que Daniela se da cuenta de todo, mamá y yo no podemos permitir que ella nos vea llorar, así que te escribo nenita para desahogarme un poquito y poder seguir adelante haciendo tu vida los más “normal” posible.
Fuimos a pasar consulta a Barcelona con mucha ilusión y la gran esperanza de que la Doctora Pineda te tocase con su varita y nos dijese que estabas bien, pero no fue eso lo que nos dijo, sino todo lo contrario, la mutación de tu cromosoma X es de las severas. Otro golpe y a la lona, pero perdóname es solo un momento, ya me levanto cariño ya estoy de píe.
Como duele esto nena, tenía tantos sueños, tantos planes, guardábamos los juguetes de Daniela para ti, la bici, el coche de baterías, todos los puzles, lo guardábamos todo cariño todo. Es muy duro dejar de mirar las tiendas de juguetes para mirar tiendas especializadas en aparatos y silla de rueda. Aunque debo decirte que las miro de refilón porque intentaré con todas mis fuerzas que nunca tengas que utilizarlas.
Cariño me siento afortunado pese a todo esto, el poder verte todas las mañanas antes de irme a trabajar, dormida y tranquila. El que estés aquí, ver tu sonrisa cuando llego y esa mirada ay… esa mirada que me vuelve loco, yo sí puedo decir que veo auténticos milagros todos los día.
Te prometo mi vida que romperemos las estadísticas y que nunca dejaré de luchar por ti. Ojala mi amor, el problema fuese de corazón para que pudiera darte el mío y pudieses disfrutar de una vida plena, te daría mi vida si con ello te curases pero no puedo hacer más que luchar para que no pare la investigación y encuentren una cura.
Bueno mi vida ya estoy mejor, Solo quiero pedirte una cosa mi amor:
Regálame todos los días una de esas miradas de complicidad, si esa cuando me miras de reojillo y sonríes, solo eso me hace falta para seguir adelante. TE QUIERO.