Por la investigación del síndrome de RETT.

"Porque todas las princesas merecen un final feliz".


lunes, 10 de junio de 2013

A mi mujer.

 

¿Os habéis preguntado alguna vez como son
Elegidas las madres de hijas Rett?

De algún modo veo a Dios flotando sobre la tierra seleccionando con gran cuidado y deliberación a Sus instrumentos para la propagación. Mientras Él observa, instruye a sus ángeles para que tomen nota en su libro mayor. Él le pasa un nombre a un ángel y sonríe “Dale una niña Rett”.
El ángel siente curiosidad “¿Por qué a ésta, Señor? Es una mujer tan feliz”. “precisamente”, sonríe Dios. ¿Cómo podría si no dar una hija Rett a una madre que no conociera la risa? Eso sería cruel ¿Pero tiene paciencia?”, pregunta el ángel. “Yo no quiero que tenga demasiada paciencia o se ahogará en un mar de autocompasión y desesperación. Una vez que se disipen la conmoción y el resentimiento, saldrá adelante. La he visto hoy. Tiene esa conciencia de sí misma y esa independencia tan raras y necesarias en una madre. Verás, la niña que voy a darle tiene su propio mundo. La madre tiene que hacerla vivir en su mundo y esto no va a ser nada fácil”.
“Pero, Señor, no creo que ella ni tan siquiera crea en Usted”. Dios sonríe. “No importa, puedo arreglar eso. Ésta es perfecta. Tiene el grado suficiente de egoísmo”. El ángel boquiabierto: “¿Egoísmo? ¿Es eso una virtud?”. Dios asiente “Si no puede separarse de su hija de vez en cuando, no sobrevivirá. Sí, he aquí una mujer a quien bendeciré con una niña algo menos que perfecta. Todavía no se da cuenta, pero va a ser envidiada. Nunca dará por sentado una “palabra hablada”. Nunca considerará que un “paso” es algo normal. Cuando su hija diga “mamá” por primera vez, habrá sido testigo de un milagro y lo sabrá. Cuando describa un árbol o una puesta de sol a su hija ciega, ella podrá verlo como pocas personas han visto nunca mis creaciones. Le permitiré ver con claridad las cosas que yo veo...ignorancia, crueldad, prejuicios... y le permitiré superarlos. Ella nunca estará sola. Yo estaré a su lado
Cada minuto de cada día de su vida porque ella hace mi trabajo tan seguro como que está aquí a mi lado “¿Y qué hay de su santo patrón?, pregunta el ángel, esperando a escribir con su pluma. Dios sonríe “Un espejo bastará”.